Después de ver el video de esos 33 "coleguitas" atrapados en la mina San José, uno sólo puede guardar silencio: para escuchar su voz, para dejarse conmover y para rastrear qué hay de ellos en nosotros; para ver si acaso almacenamos aunque sea una pizca de su bravura, de su compañerismo, de su orgullo.
*Foto extraída de flickr.com/photos/luismontemayor
|