Esa mañana, en la Plaza de la Ciudadanía, a las 8:00am cumplía un sueño que comenzó como una compra compulsiva a mediados de noviembre pasado: en la página www.maratondesantiago.com, en vez de anotarme para los 21k, lo hice para los 42k. Apenas pagado y habiendo hecho click en “aceptar”, me pregunté ¿seré capaz? ¿me habré hiperventilado?
La duda rondó en mi cabeza todos estos meses, en la forma de una de aquellas frases que no se deben ni siquiera pensar, porque sólo eso basta para que sean pecado de pensamiento. Y, a juzgar por las llamadas de algunos amigos y comentarios de conocidos en mi Facebook, no era el único que pensaba lo mismo.
*Foto extraída del Flickr de Mauricio Zamudio |