La publicación de la Casen nos ha vuelto a poner cara a cara frente a la pobreza. Estamos sorprendidos, avergonzados, quizás asustados. Es curioso, porque el terremoto ya había develado que era más extensa, profunda e indomable de lo que se observa y comenta cuando se transita por las carreteras concesionadas. Ya no está constituida únicamente por el trabajador mal pagado o desocupado, sino por la madre soltera, los ancianos, los minusválidos, los enfermos psiquiátricos, los obesos. Hay casi tantos tipos de pobreza como pobres. A diferencia de antes, están dispersos, desorganizados, y viven a tiro de piedra con signos de riqueza inalcanzables, por lo que la delincuencia es una tentación abrasadora. |