Según el horóscopo chino, el que acaba de pasar fue el año del conejo o la liebre. Los astrólogos mas reputados del mundo auguraron que seria mejor que 2010, el del tigre. Los mas optimistas pronosticaron que las turbulencias económicas se apaciguarían. Erraron: el año que pasó fue aun mas llenos de sobresaltos que el anterior. Pero aun así, para algunos actores las cosas salieron mejor. Es el caso del gobierno, y mas en general, de la derecha chilena. Para ambos 2011 fue un buen año.
En el año del conejo el horóscopo chino anunciaba que un cambio podía ser positivo, pues en las épocas difíciles es cuando hay que sacar el carácter. Así ocurrió con el gobierno. En el curso del año que paso éste se recompuso de un modo radical. Fuera los Phd, los pendrives y los power points, y bienvenidos los políticos de tomo y lomo, reclutados directamente desde los curules del senado. Fuera, también, con los escrúpulos respecto a los que habían sido colaboradores de Pinochet: tenerlos fuera del gobierno resultaba mucho mas peligrosos que tenerlos dentro.
Los resultados han sido notablemente positivos. El gobierno se desrobotizó. Se volvió más imperfecto, más natural, más humano. Más diverso también, con un presidente menos protagónico por efecto de la centralidad alcanzada por algunos de los nuevos ministros. Estos se ven resueltos a impulsar agendas propias que no estaban en ningún pendrive, y duchos en el arte de la política y los medios, no necesitan de power points para colocar sus ideas. Pablo Longueira, por ejemplo, ha dado al Ministerio de Economía un peso en la estructura de gobierno que no tenia desde los tiempos de Allende, cuando este puesto era ocupado por Pedro Vuskovic. Lo mismo se puede decir de Mathei en Trabajo, de Allamand en defensa y relaciones vecinales, y de Chadwick, quien sin aspavientos y soportando las pataletas de algunos de sus colegas, ha tomado en sus manos la articulación política. Los políticos de derecha, en suma, se tomaron un gobierno que, hasta su llegada, era única y exclusivamente del Presidente Piñera. Los conejos dominaron al tigre.
La “revolución de los conejos” tuvo un efecto domino sobre el gabinete. Incluso los ministros que venían de una trayectoria empresarial se fueron soltando y adquiriendo un talante mas político. Es curioso verlos: se sienten cada vez mas confortables con este nuevo papel. Aunque el giro en cuestión tuvo damnificados. Muchos jóvenes profesionales que habían entrado al gobierno seducidos por una “nueva forma de gobernar” que daba la espalda a los políticos y a la política, se sintieron desilusionados y corrieron de vuelta al sector privado. Esto confirmó, lamentablemente, lo que algunos siempre han advertido: que en la cultura de derechas de los nuevos tiempos, el espíritu publico tiene mecha corta.
Con el giro que ha dado el gobierno, y los resultados alcanzados, la derecha ha experimentado un cambio importante. Se ha re-enamorado de la política; de ese arte en el que se mezclan la voluntad, la seducción y la negociación. Se ha fascinado con el manejo de Estado: con su tradición, pero sobre todo con su poder, incomparablemente superior al de cualquier empresa privada. La derecha se esta reencontrando con su ethos originario, el que fuera arrasado por la ideología economicista que se impuso en su seno en los 70; un ethos que reconoce la grandiosidad que encierra el servicio publico, la valía inconmensurable de las retribuciones no monetarias, y el respeto a las tradiciones frente al discurso prepotente de la ciencia.
El horóscopo chino indica que 2012 es el año del dragón. Ojalá éste no trate, como el tigre, devorar a los conejos.






